Marchas y carreras

Empieza la temporada de marchas y carreras. Cada fin de semana puedes encontrar mínimo una en la que participar, a un precio no muy elevado y a pocos kilómetros de tu casa. Seguro que más de una vez te has preguntado ¿y si me apunto? Desde aquí te animamos a probar y te damos algunos consejos. 

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Montar en bicicleta solo o con amigos por los senderos que conocéis es divertido y saludable; pero participar con un montón de desconocidos por un circuito nuevo que te va sorprendiendo a cada paso y que no sabes si serás capaz de terminar o no, es una experiencia totalmente diferente y enriquecedora. Puede gustarte o no. Puede que te incomode ir rodeado de gente que no sabes cómo monta, si es bueno seguir su rueda o no, si te la va a jugar en alguna curva o adelantamiento, etc; o puede que el hecho de ir tan acompañado te motive, te incite a dar más de ti mismo y que el calor de la gente que se acerca a ver y a animar a los participantes te haga venirte arriba y te enganche para siempre. Son muchas y muy variadas las sensaciones que se experimentan en una marcha, sea o no competitiva, y hacen que el rendimiento y la respuesta del cuerpo sea diferente a cuando salimos por nuestra cuenta o con gente que conocemos.

Para poder afrontar tu primera marcha es necesario que tengas un ritmo y un fondo físico mínimo para que no te veas superadoCaptura de pantalla 2015-10-27 a la(s) 11.42.59 por la exigencia de la ruta y sea todo sufrimiento obligándote, en el peor de los casos, a abandonar viviendo la experiencia como un fracaso. Escoge una que creas asequible (si sueles hacer 35km cuando sales por tu cuenta no te apuntes a una de 60km), con una altimetría asumible con tu experiencia y que tengas tiempo de preparar. Monta cada semana un par de días o tres haciendo tus rutas habituales. Si puedes, dedica uno de esos días a hacer cuestas para que en la prueba no te sorprenda ninguna y acabe con tus ánimos. En caso de que vivas cerca de la zona de la prueba puedes ir uno o dos días a montar por allí para ir reconociendo el terreno. Psicológicamente el encontrarte en un entorno con el que estés familiarizado te ayudará a no decaer en los momentos más flojos.

Los dos o tres días previos a la carrera es bueno que comas hidratos para ir acumulando energía que usarás en las primeras dos horas de la marcha. A partir de ahí necesitarás ir ingiriendo nuevas dosis, por lo que conviene que compres algún tipo de gel y/o barrita para poderlo tomar cuando necesites, independientemente del avituallamiento que ofrezca la organización. Así en ningún momento te verás agobiado por no tener qué llevarte a la boca en caso de que sufras algún bajón o pájara. También conviene que lleves todo el bidón lleno y, si eres de los que beben mucho o la carrera es de gran distancia, mejor lleva dos. Es preferible no llevar mochila de hidratación, cuanto menos peso y mayor libertad de movimiento mejor. La cámara de repuesto por si pinchas (incluso si llevas tubeless) y la bomba de mano puedes fijarlas a la tija con cinta americana. Así llevarás todo lo necesario sin molestias en la espalda. El día anterior descansa, no salgas a montar e intenta dormir bien. Deja todo preparado para que el día de la prueba no tengas que preocuparte más que de desayunar bien y coger lo que ya has preparado. Deja revisada la bici, comprueba las ruedas, engrasa bien la cadena, mira la previsión del tiempo para decidir qué ropa llevar y prepara la bolsa con el casco, gafas, guantes, zapatillas, DNI, llaves del coche y algo de dinero, que si no con los nervios del día de la competición es probable que olvides algo. Recoge el dorsal con tiempo para poder poner bien las bridas y ¡¡disfruta de la experiencia!!

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Tras la carrera toca disfrutar de la merecida cerveza o refresco y reponer las energías gastadas con algo de carbohidratos y proteínas. Al llegar a casa acuérdate de estirar. Si ha sido muy duro puedes aplicarte un gel frío en las piernas para sentir más alivio y evitar agujetas. Para cenar lo mejor son proteínas (una tortilla de atún, por ejemplo) que ayudarán al cuerpo a recomponer las pequeñas roturas fibrilares que se producen al hacer ejercicio de alta intensidad y así levantarte al día siguiente mucho más descansado y listo para salir a rodar un poco para estirar esas piernas.

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